Colores de las estrellas

El color de una estrella delata su temperatura. Toda estrella irradia como un «cuerpo negro»: cuanto más caliente, más azul y más brillante; cuanto más fría, más roja. Ajusta la temperatura y observa cómo cambian el color, la curva del espectro y el tipo de estrella.

Curva de cuerpo negro
Temperatura5800 K
Estrellas
La estrella
Temperatura
Longitud de onda máxima
Tipo espectral
Brillo por área

La ley de Wien dice que la longitud de onda del máximo es inversamente proporcional a la temperatura; la de Stefan-Boltzmann, que la energía emitida por unidad de área crece como T⁴. Por eso las estrellas calientes son a la vez más azules y muchísimo más brillantes.

¿Por qué las estrellas tienen colores?

Un cuerpo negro. Una estrella es, en muy buena aproximación, un «cuerpo negro»: un objeto cuyo brillo a cada longitud de onda depende solo de su temperatura. La curva muestra cuánta luz emite en cada color; su forma —y por tanto el color de la estrella— queda fijada por un único número: la temperatura de la superficie.

Más caliente = más azul y más brillante. La ley de Wien dice que el máximo de la curva se corre hacia el azul al subir la temperatura: por eso el Sol, a ~5800 K, tiene su máximo en el verde-amarillo, y Rigel, mucho más caliente, en el azul. Y la ley de Stefan-Boltzmann dice que la energía total por unidad de superficie crece como T⁴: duplicar la temperatura multiplica el brillo por dieciséis.

Leer la temperatura en la luz. Como el color codifica la temperatura, basta medir el brillo de una estrella en dos o tres filtros —o descomponer su luz en un espectro— para saber cuán caliente es. Descomponer la luz estelar en su espectro es, justamente, el oficio para el que nació este observatorio en 1903.

Los tipos espectrales. Las estrellas se clasifican por temperatura con las letras O, B, A, F, G, K, M, de las más azules y calientes a las más rojas y frías. El Sol es de tipo G. Una regla mnemotécnica clásica: «Oh, Be A Fine Guy/Girl, Kiss Me».