La expansión del universo
Todas las galaxias lejanas se alejan de nosotros, y las más lejanas más rápido: v = H₀·d. Pero no huyen de un centro — es el espacio mismo el que se estira. Mira la red expandirse, elige una galaxia y lee su corrimiento al rojo; luego cambia el punto de vista y comprueba que desde cualquier galaxia se ve exactamente lo mismo.
La ley de Hubble-Lemaître, v = H₀·d, no significa que las galaxias vuelen a través del espacio: es el espacio el que se expande y arrastra la luz consigo, estirando sus ondas — por eso las líneas espectrales se corren al rojo. Y como toda distancia crece en la misma proporción, cualquier observador, en cualquier galaxia, mide la misma ley.
El descubrimiento más grande del siglo XX
Espectros que corren al rojo. En los años 1910-1920, Vesto Slipher fotografió los espectros de las «nebulosas espirales» y encontró casi todas corridas al rojo. Edwin Hubble, combinándolos con distancias medidas con estrellas cefeidas, halló en 1929 la ley: cuanto más lejos la galaxia, mayor su velocidad de recesión. Georges Lemaître había llegado a la misma conclusión dos años antes, a partir de la relatividad de Einstein.
Un universo sin centro. Como en un pan con pasas que se hornea, cada pasa ve a todas las demás alejarse — y las más lejanas más rápido. Ninguna es el centro: la masa que crece entre ellas es la que las separa. Usa el botón de punto de vista: desde la galaxia elegida, la ley de Hubble se ve idéntica. La expansión no tiene centro ni borde.
Qué es el corrimiento al rojo. No es el efecto Doppler de un movimiento a través del espacio: mientras la luz viaja, el espacio que atraviesa se estira, y la onda se estira con él. El corrimiento z mide cuánto se ha expandido el universo desde que la luz partió. La luz más antigua que vemos —el fondo cósmico de microondas— llega estirada más de mil veces.
Rebobinar la película. Si todo se separa, ayer todo estaba más junto: la expansión, corrida hacia atrás, conduce al Big Bang, hace unos 13 800 millones de años (≈ 1/H₀). Medir H₀ con precisión sigue siendo una batalla abierta de la cosmología — y buena parte de esa batalla se libra con supernovas y cefeidas observadas desde los cerros del norte de Chile.