Modelos del Sistema Solar
Durante siglos compitieron dos visiones del cosmos: la Tierra en el centro (Ptolomeo) o el Sol en el centro (Copérnico). Ambas reproducen el vaivén aparente de los planetas —el movimiento retrógrado—. Pero solo una explica lo que Galileo vio con su telescopio: las fases de Venus. Compara los dos modelos.
Los dos modelos producen el mismo movimiento aparente, porque la dirección Tierra→planeta es idéntica. Lo que los distingue es la fase de Venus: en el modelo de Ptolomeo, Venus queda siempre entre la Tierra y el Sol y solo puede verse como creciente; Galileo, en 1610, la vio casi llena.
¿La Tierra o el Sol en el centro?
Dos modelos rivales. En el modelo geocéntrico de Ptolomeo, cada planeta gira en un pequeño círculo (epiciclo) cuyo centro recorre a su vez un círculo mayor (deferente) alrededor de la Tierra. En el heliocéntrico de Copérnico, los planetas —incluida la Tierra— giran alrededor del Sol. Cambia de modelo y verás dos geometrías muy distintas.
El movimiento retrógrado. De tanto en tanto un planeta parece detenerse y retroceder entre las estrellas. En el modelo heliocéntrico es un efecto de perspectiva: la Tierra, más rápida, adelanta al planeta exterior (o es adelantada por uno interior). Ptolomeo lo reproducía con los epiciclos. La franja inferior muestra la longitud aparente en el tiempo: los lazos hacia atrás son el retrógrado, y ambos modelos los reproducen igual.
Las fases de Venus: la prueba decisiva. Aquí los modelos discrepan. En el de Ptolomeo, el epiciclo de Venus está siempre entre la Tierra y el Sol, así que Venus solo puede mostrarse como una fina creciente. En el heliocéntrico, Venus rodea al Sol y pasa por todas las fases —incluida casi llena cuando está al otro lado del Sol— y cambia mucho de tamaño. En 1610 Galileo vio justamente eso: el ciclo completo. El modelo geocéntrico puro quedó descartado.
Mirar de cerca. Fue el telescopio el que zanjó la disputa, al revelar detalles invisibles a simple vista. Observar el cielo con instrumentos —y medir con cuidado lo que se ve— es la tarea para la que se fundó el Observatorio Manuel Foster en 1903.